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Secuelas

octubre 1, 2012

Empezaré por decir que hace unos días pensé en llamarte. En seguida decidí que era una pésima idea. Luego pensé en llamar a alguien de tu entorno, y eso me pareció mucho más sano. Quería saber si estabas bien, qué hacías, cómo lo llevabas. Entonces me di cuenta. Fuiste tú.

Tengo muchos defectos; tú has sabido mostrármelos con mucha maña a lo largo del tiempo. Te has dedicado a definirlos muy tranquilamente como si me estuvieras haciendo un enorme favor. Estoy segura que estando seguro de que me hacías un favor. Uno de esos defectos, es que soy extremadamente orgullosa, y que me cuesta mucho olvidar. Me has clavado un puñal en el corazón, y creo que nunca podré olvidarlo.

No tienes ni puñetera idea de lo que siento, sentía, o lo que dejaba de sentir. Ahora, estos días que he pasado pensando, sin parar, en todo lo que pasó, en todo lo que ha pasado, me doy cuenta de que soy gilipollas. Soy gilipollas por haber creído que todo lo que yo te di me lo ibas a devolver, por pensar que estábamos juntos en este intento de pasar las malas rachas para que se abriera ante nosotros un horizonte, por creer de verdad que el karma existe y que todo lo bueno que hagas te será recompensado.

Pero no, tú no te acuerdas, ¿por qué te ibas a acordar? ¿para qué pensar en todas las noches en las que te abrí los brazos cuando te acordabas de mí después de pasarte la noche de juerga? ¿ no es mucho mejor acordarse de la única noche en la que te dije que te fueras a tu casa? No te acuerdas. No te acuerdas de cuando jugabas conmigo como un niño pequeño que le hace caso un rato al cachorro que acaban de regalarle, y luego se pasa meses sin mirar para él, porque sabe que cuando vuelva el perro seguirá siéndole totalmente fiel. No, tenías que hacerme la maldita pregunta. Ojalá mi contestación hubiera sido otra. Ojalá las veces que pude (sí, ya lo sé, tú también pudiste, ya te encargabas de contármelo sistemáticamente) hubiera seguido hacia delante sin importarme a quién me llevaba por delante. Total, ¿qué más dan los demás?

Te crees que fui yo, lo sé. Tienes la certeza de que soy el ser horrible que ha dejado de quererte, y en realidad tú solo eres la víctima de un mundo cruel en que los kilómetros se multiplican por diez cada semana que pasa, y cualquier pensamiento racional sólo puede traducirse por “una falta de interés”. Falta de interés los cojones. Porque ojalá encuentres otra aventura que vivir muy pronto, y ojalá se te abran los ojos y te des cuenta de lo gilipollas que era yo, de lo mucho que te quería, de cómo te idolatraba, y de lo que daba todos los puñeteros días por tí. Porque sólo te acuerdas de las quejas, y de las broncas, y de las cosas que no hice, ¿sabes por qué? porque las que hacía las dabas por sentado. Porque sólo te quejabas si algo no pasaba, pero todo lo que pasaba pasaba porque sí. Pues ojalá te caigas del guindo bonito. Ojalá.

Y ódiame, no te preocupes. Di lo que quieras de mí, emborráchate y dedícate a decir que “estás mucho mejor sin mí” porque lo único que hacía era agobiarte y empujarte a enfrentarte a tus problemas. Por favor, enfrentarse a los problemas… ni que fueras un adulto con responsabilidades… Dios, en serio, cada vez que pienso todo el potencial que sigo creyendo que tienes… maldita sea.

Puedes decir, pensar, y hacer lo que quieras, pero hay una cosa que te quiero dejar clara: yo te quiero; te quiero más que hace dos años, más que hace un año, más que hace dos meses, y más que hace dos semanas. Cada día que pasaba te quería más, y eso no se puede romper de golpe. Porque te quiero. Pero no quiero estar contigo, no quiero sufrir de la manera en la que sufría cada vez que dudaba si volverías o no, no quiero sufrir como cada vez que te veía en un pozo sin fondo y no querías la ayuda de nadie para subir, no quiero sufrir por estar al lado de alguien que no quiere a nadie a su lado. Te quiero, pero no te quiero.

pd. Este blog es mío, en él escribo lo que me parece. De la misma manera, soy totalmente democrática con los comentarios, si el gobierno electo (osea yo) lo considera oportuno, los publico. Esta entrada no está bien escrita, me la sopla. Sólo digo una pequeña parte de lo que estoy pensando en estos momentos, me da exactamente igual. Ah, y quien me vuelva a decir que “no se me ve muy afectada”, a lo mejor se lleva una hostia.

2 comentarios

  1. Está bien sacar afuera la saturación y los agobios (estaba un poco preocupada de que no dijeras nada). Los que piensen que no te afecta, ya sabes: no te conocen. Mua.


  2. Y ahora que te intento olvidar, no puedo, porque sería olvidarme a mí mismo.
    Y ahora que se que no eres de piedra, te pierdo, y ya no se si te volveré a encontrar.
    Y ahora que se que de verdad me quieres, ya no me quieres, sin saber todo lo que yo te sigo queriendo.
    Triste de mí, que por buscar la perspectiva me perdí en los detalles.
    Triste de mí, por no haber sabido ver el conjunto, y por juzgarte, quizás sin saber, desde le punto de vista del egoísta y no del sabio. Triste de mí por pensar que tan solo esta experiencia nos daría la razón a ambos.



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