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De músicos y otras especies

febrero 23, 2010

Como comienzo diré dos cosas, una general y otra personal, siento haber desaparecido, pero es que hay veces en que una no quiere escribir, y por mucho que lo intente, no salen las palabras; y después de la eterna pregunta de si censurarme tras descubrir que quizás me lee más gente de la que me pienso, vuelvo a responderme… si no han huído hasta ahora, para qué?

Y después de esta pequeña introducción, lugar donde siempre cojean los discursos, volvamos al tema: he descubierto que divido a los hombres en grupos. Lo sé, es plano, extremadamente simplón y falto de inteligencia, pero por alguna razón, lo hago, los ordeno, los analizo, los coloco en la estantería por orden alfabético, y luego cierro la puertecita para que no les entre polvo. Y además, soy de lo más facilona.

Están los que me gustan, y que indudablemente me van a gustar, ya pueden ser feos, tontos, sosos, listillos (uy, si son listillos todavía me gustan más) véase, los músicos, los diseñadores gráficos, los carpinteros, los arquitectos, los cocineros, los filólogos de la lengua española, los filósofos y los historiadores… es que son… no sé, si quieres que tu hijo te salga un poco más perfecto, leele cuentos desde antes de nacer, ponle un lápiz en la mano en cuanto pueda agarrarlo, y llévatelo por Europa a ver museos y casas.

Y luego están los que no me gustan. Es imposible, nunca me podrán gustar, los economistas, los banqueros, los farmacéuticos, los grandes empresarios y los psicólogos condescendientes. Sobre todo estos últimos… me ponen de los nervios.

Es interesante pensar en el tema, ya que no sé si tiene algo que ver que me sienta más atraída hacia las personas que realizan (o tienen pensado realizar) tareas parecidas a las mías, o a las que yo en algún momento me planteé en realizar (corramos un estúpido velo sobre el paréntesis actual), y también que me gustan los chicos que, o bien realizan tareas con las manos (…) o que pueden sostener una conversación sin cometer errores morfológicos y/o sintácticos. Vamos, que soy una pija hasta en mis gustos para los hombres.

Aunque claro, todo lo diré: de repente un día despertaré, y me encontraré de bruces con un economista que me psicoanaliza roncando a mi lado. Y hasta me creeré que es el hombre de mi vida

One comment

  1. Lo mismo sí, pero si te adhieres al grupo de hombres que te gustan, más posibilidades de que un día te despiertes con un arquitecto al lado, en la casa que ha hecho como nidito de amor. O algo así xD

    Por cierto, estoy totalmente de acuerdo en lo de los niños. De hecho, mis niños se van a ir con tita Joey de cuándo en cuándo, para que me los influya positivamente xDDD



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