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Enamorarse…

noviembre 7, 2009

en las últimas 24 horas, me he enamorado las mismas veces que en los últimos 22 años: dos. Y las dos han sido en el mismo sitio: en el metro.

Es que… uno era tan mono… de esos que me gustan a mí, moreno, no muy alto, iba con el ipod classic puesto, los cascos blancos impolutos en las orejas, y una camisa negra encantadora que se asomaba por debajo de un jersey gris que te daba ganas de… bueno, eso, que iba muy bien vestido. Llevaba, a mayores, una bandolera, y unas gafas muy de estudiante modelo con las que también me podría entretener. No sé, estaba así, precioso, de cuento, agarrado a una barra, porque no había sitios libres (ya ves, se podía haber sentado sobre mis piernas, pobrecito, que seguro que llevaba todo el día trabajando), y mirando hacia el infinito, una parada tras otra. Por fortuna, en el transbordo, se cambió exactamente al mismo tren y al mismo vagón que yo. Sí, cruzamos las miradas unas cuantas veces, más que nada, cuando me pillaba mirándole… si es que… pero… era tan mono… bueno, se bajó dos paradas antes que yo, y con él, los genes para tener niños encantadores, listos, morenos, y no muy altos, con un estilo innato para vestirse. Ay…

Y el OTRO… buff, el otro era… fue… es… indescriptible. Tan tan tan pervertible, bueno, de esos que dices… o te enseño cosas yo, o me las enseñas tú, pero aquí tiene que haber algo de aprendizaje, sea como sea… Era muy mono, con cara de enfado, leyendo un libro, con barba de más de cuatro días (recuerdo que la primera vez que besé a un chico con barba, pensé “mmm, no me gustan las barbas”… ahora me encantan) y el pelo un pelín largo, para agarrar, esta vez rubio (sí, sí, no miento, me he enamorado de un RUBIO) y ay, también bien vestido, con unos vaqueros y una camiseta arrancable… vamos, ese no me vio, porque iba leyendo, pero menos mal, porque vamos… buff, bueno, eso… se quedó en el vagón cuando yo bajé, y con él se marcharon todos los ensayos para tener niños encantadores, algunos guapos como su padre, otros… morenos como su madre…

El metro de Londres es el perfecto lugar para soñar, y darte de hostias cuando llega tu parada… o la de él

One comment

  1. Me quedo con el segundo, aunque el primero iba muy bien vestido xDD Los hijos dan igual, María, lo que importa son los ensayos para tener hijos. Que se llegue o no a tenerlos es secundario xDDD

    Me estoy cambiado de marca de café, ¿te lo puedes creer? Eso sí: mi tipo de café SIEMPRE tiene un puntito interesante XDDD



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