h1

Chuck Bass

junio 5, 2009

A veces no sé si es porque te quiero a tí, o porque quiero ser como Blair, pero por una razón o por otra, vuelvo a encapricharme con un personaje de ficción… y es curioso cómo cambian las cosas, cómo evolucionamos y cómo cambian nuestras relaciones, y la gente que nos atrae.

Ya no es a quién me recuerdas, que también, sino todo el halo que te envuelve, todo el peligro, la malicia, la excitación pura del desconocimiento, pero también el reto de atrapar algo inatrapable. La verdad de que no quieres estar con nadie, y el orgullo femenino de que me termines eligiendo a mí, porque en el fondo estamos hechos el uno para el otro, me atrae incontrolablemente.

Eres magnético, da igual lo que me hagas, da igual lo tirada que me sienta, y las noches que pase esperando que aparezcas, sabiendo que no lo harás. Da igual todo el tiempo que te odie, porque en cuanto te vea, volveré a adorarte, a arrodillarme ante tí, a pesar de que lo que me dice mi cabeza es que me mantenga erguida, me dé la vuelta y me aleje, para que sepas lo que has perdido. Pero no lo pierdes, porque te sigo esperando.

Sueño con recorrer el cuello de tu camisa, con sentir el fino tacto de la tela, y el calor de tu cuello a milímetros de distancia, con probar tus besos con sabor a whisky y a tabaco, esa característica tan tuya que evoco a veces después de una calada… pero no es lo mismo…

Busco lo peligroso, lo prohibido, porque es lo que me hace sentir viva; lo que me da aquello que no siento con cualquier otro, huyo del cuento de hadas corriendo hacia tus ojos penetrantes, y a la vez busco en ellos cualquier rastro de príncipe oscuro, sí, pero príncipe al fin y al cabo.

Contigo puedo ser otra, puedo sentir, dejarme llevar sin pensar en el qué dirán, bucear entre fantasías prohibidas, con la satisfacción de saber que te sorprendo con cada giro, con el orgullo de mirarte a los ojos y reir ante tu estupor, y sentir cómo me recorre una ola de excitación al saber que tengo ese poder sobre tí.

Contigo me siento princesa, me siento adorada, y violada al mismo tiempo. Me tratas a la vez con el mayor de los cuidados y el más salvaje de los impulsos, y eso es imposible de mejorar. Por tí pienso en qué ropa interior ponerme, a sabiendas de que la vas a ver, y busco la perfección hasta en los detalles más insignificantes. Me siento más deseada, aunque sea, o mejor dicho, precisamente, porque veo en tí esa pasión física desbordada, y no tengo que demostrar nada, sólo mostrar aquello que quiera.

Se acabaron los chicos buenos… y lo peor, es que sé lo que pasa contigo, sé que apareces y desapareces a tu antojo, y aún así, te sigo… esperando.

2 comentarios

  1. Lo prohibido atrae, lo secreto atrae, los malotes atraen y lo adictivo engancha. Pero puestos a engancharse a algo… mejor subimos de nivel ¿no?😄

    Nah, no te voy a decir nada, nisiquiera que cambies de armario o algo así. Al final una acaba haciendo reformas, aunque no se cambie de armario.


  2. Esto es una provocación! Sabes que tengo debilidad por Blair y por esa escena especialmente… En serio, eso de esperar sólo sale bien en las pantallas, aunque sería increíble que funcionase en la vida real. Un besito Waldorf😉



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: