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Sigo ahí…

febrero 21, 2009

a veces me parece que las decisiones que tomamos son completamente arbitrarias. Que por mucha lógica que pongamos en ellas, por mucho que las pensemos, seguirán siendo igual de arbitrarias que las que tomamos en un impulso irracional.

Por eso a veces, en momentos muy puntuales, como ahora, me pregunto si toda esta lógica que uso para relacionarme contigo es verdaderamente racional. Si lo pienso, si me obligo a buscarle significado, está claro: no meto la mano donde sé que me la voy a quemar, pero estoy lo suficientemente cerca del fuego como para poder alargarla, y quemarme un poquito si eso significa ayudarte a salir. Porque sigo ahí por tí, porque no puedo dejarte, no puedo soltarme de tí, no sé por qué, no me lo preguntes, pero no puedo. Aún sabiendo que yo ni te paso por la cabeza, que estás demasiado concentrado en vivir como para fijarte en mí.

Y como un personaje bueno de una serie mala de televisión, me intento decir a mí misma que me sirve con que tú seas feliz, con que me tengas como me tienes ahora, me digo que me es suficiente, que nunca dejaría lo que tenemos por un intento absurdo de sinceridad, pero es todo una bazofia, en realidad querría que estuvieses conmigo, por supuesto que lo querría, sería lo que más me gustaría en el mundo, y en mi ilógica dibujo un panorama paradisíaco, que no se parecería nada a la realidad… pero es que… ¿y si sí pudiera ser? ¿y si las cosas funcionasen como yo las veo funcionar?

Pero ya ves, el tiempo sigue pasando, las semanas, los meses, dentro de nada empezaremos a contar años, y yo seguiré ahí, como una tonta, sin mirar a otro lado, porque en realidad, no quiero…

3 comentarios

  1. Nunca jamás seas un personaje bueno de una serie mala de televisión. Es mentira cochina, y no es recíproco. Nunca. Si hace daño, si no es lo que tú quisieras, piénsate muy bien si quieres seguir estando ahí, esperando. La opción de esperar en realidad no es una opción: es no hacer nada.

    PD: Traducción de lo de arriba: patada en el culo.


  2. Sólo te digo que leí hace poco que uno de los mayores misterios de la ciencia sigue siendo un pequeño “desfase” que se observa entre los impulsos nerviosos en el cerebro y su correspondiente acción en los músculos. Parece que se produce antes la acción que el pensamiento en según que circunstancias. Así que, ¿para qué preocuparnos si al final no somos los que controlamos el cotarro?


  3. “Que por mucha lógica que pongamos en ellas, por mucho que las pensemos, seguirán siendo igual de arbitrarias que las que tomamos en un impulso irracional.”

    Opino lo mismo. De hecho la mayoría de las veces acabas decidiendo lo que pensaste en un primer momento.



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