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Paradojas inconexas, contradicciones odiosas

noviembre 27, 2008

cambiar es mucho más dificil de lo que parece, y es gracioso ver cómo cada vez que escribo algo aquí, parece que vuelva a caer en mi antigua princesa de cuento de hadas… (supongo que en el fondo nunca dejaré de serlo).

Hoy es día de plantearse cosas. He dado carpetazo a una historia que tenía tres años de antigüedad, y la verdad, es que es muy complicado desprenderse de ella totalmente, y me veo a mí misma preguntándome si la decisión tomada ha sido la correcta. Quizás en realidad el carpetazo ha sido el mayor error que podía cometer. Pero ya está hecho.

Me gusta lanzarme, y en las pocas ocasiones en las que lo he hecho, especialmente en los último tiempos, las cosas, no sé cómo, han ido saliendo, no digo que bien, pero por lo menos no han ido mal. Y aún así, hoy, cuando he decidido volver andando desde el centro, con el café del Starbucks en la mano, calentándome un poco en medio de la heladora temperatura de Valencia, y una canción sucediendo a otra en el ipod, (dios mío, qué imagen más estereotipada) me he estado todo el camino preguntando si de verdad todos estos saltos al vacío que he dado en los últimos meses los he dado porque quería, o si era la realidad absurda que me rodea la que me ha forzado.

¿De verdad me quise lanzar aquella noche de la manera en que lo hice? ¿De verdad pensé seriamente lo que estaba haciendo? ¿No estaré corriendo demasiado, intentando recuperar los años de adolescencia perdidos? Espero que no, aunque ahora ya, poco se puede hacer. No me arrepiento de lo que he hecho, la verdad, pero quizás si lo hubiera pensado un poco, lo habría hecho de otra manera.

Así que en lucha continua conmigo misma, intento tener a la princesa de cuento encerrada en lo más alto de la más alta torre, mientras me divierto con el servicio en las cocinas de palacio… pero cuesta, cuesta mucho, estoy demasiado acostumbrada al hastío de las sábanas de seda y la cama con dosel… ¿no puedo tener un poquito de cada?…

Hace frío… y voy a volver a dormir sola hoy.

3 comentarios

  1. Puedes tener las dos cosas, claro que puedes. Tú más que nadie. Lúchalo, guárdate las formas de princesa para esa cama con dosel en la que disfrutes con un príncipe (o piensa que hasta las princesas de cuentos de hadas dejaban de cuando en cuando entrar al juglar…).

    Simplemente vive como venga… Y no elijas si quieres ser la princesa o la mendiga. Deja que eso lo hagan los demás. Tú sólo disfruta.

    Biquiños, mi cielo.


  2. A ver, lo primero, tus años de adolescencia no están perdidos, disfrutaste de cosas que el 90% de adolescentes ni llegan a intuir. Y lo segundo, no puedes dar esa imagen de abrigo, gorro, café en las manos, paseo e ipod en oídos y pretender que no te siga viendo como princesa!
    Definitivamente, me encantan las princesas que en el momento más inesperado me sorprenden con arrebatos de locura.


  3. Un poco de todo es la mezcla perfecta. Así tienes dos personalidades para sorprender y sacarlas a pasear cuando mejor te parezca🙂

    Y coincido con LuiceG en lo de que no hay adolescencia perdida: cada uno es como es, y muchos quieren crecer demasiado rápido.



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