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Mujer contra mujer

octubre 19, 2008

No, no os preocupéis, no voy a saltar del armario proclamando a los cuatro vientos mi homosexualidad (aunque algun@ seguro que afirmaría no sorprenderse si lo hiciera), sino que voy a hablar de la lucha absurda que de vez en cuando se nos presenta a las mujeres entre nosotras, y a la que yo nunca había prestado atención, hasta ahora.

Me explico: las mujeres (y voy a seguir usando generalismos, por absurdos que os puedan parecer, porque los considero correctos para el planteamiento) somos criaturas celosas. Es así, no se puede negar, tenemos, en mayor o menor medida, ese punto posesivo que hace que entendamos cosas, y sobre todo personas, como propias. Y no hablo solo de novios, sino también de amigas, de amigos, e incluso de ex parejas.

Sí señores, es cierto: aunque hayamos cortado con alguien, seguimos teniendo celos de cualquiera que se acerque a menos de dos metros de ese individuo, de igual manera, tenemos celos de esa amiga que se está haciendo más amiga de tu amiga que tú, de esa chica con la que tu novio se lleva tan bien, a pesar de saber que está loco por tí, o de esa otra que se acerca demasiado a ese amigo con el que no tienes nada, pero que, jolin, maldita sea, es tuyo, y no quieres compartirlo con nadie.

Esta es la realidad. La razón por la que no hay más asesinatos a manos de mujeres celosas, es que nos controlamos. Mucho. Yo soy una experta en poner buenas caras, en sonreir a gente a la que no soporto, porque sé que en realidad, no hay razón para no soportarla, porque es una persona perfectamente agradable, que te trata estupendamente, y que el único error que ha cometido en su vida es ser la mejor amiga del chico que me gusta, o peor, la novia de mi mejor amigo (sí, sí, chocamos, a eso voy…)

Por eso me resulta especialmente atrayente, a nivel social, cuando nos encontramos de frente; cuando la novia se encuentra con la amiga, se saludan, se dan dos besos, se sonríen un interminable minuto de falsedad, y se van pensando una de estas dos cosas: “Jo, con lo maja que es, ¿por qué no soy capaz de que me caiga bien?” o por el contrario “Zorra asquerosa… qué falsa es… cómo me gustaría que no existiera”

(vale, me acabo de dar cuenta de la tercera “jo, con lo maja que es… pero cómo me gustaría que no existiera”)

Sí señores, las mujeres somos así (vale, o por lo menos, YO, y muchas de las que conozco, lo son)

5 comentarios

  1. ¿Para qué lo vamos a negar? Yo no soy especialmente celosa, pero hay veces que no me puedo controlar. Aunque los celos sean absurdos, porque la persona que los provoca es alguien que nunca vaya a suponer una amenaza…

    Y sí, yo soy más de lo de “zorra asquerosa… acércate a menos de tres pasos y te arranco la cabeza de un mordisco!!” XDDDDDDDD agresiva me pongo…


  2. Yo no soy nada celosa pero como te acerques a mi novio te saco los ojos con una cuchara, pero de buen rollo😉

    Es normal, aunque sean celos de un amigo, supongo que sientes que la tercera persona puede manipular tanto la situación que haga que las cosas cambien.

    Eso y que somos unas hijas de puta.


  3. Tuve mi época celosa, lo admito. Pero aprendí que los celos sólo aportan inseguridad, dolor y confusión. No quería algo así en mi vida así que los desterré. Todo el mundo puede caerme bien sea amiga, novia o amante de quien sea.

    Supongo que eso no es cuestión de género, sino de personalidad. Ya no me gusta sentirme atada a la gente de esa manera enfermiza que te hace odiar todo lo que le rodea… Así que prefiero simplemente no pensar en ello y ser feliz.

    Pero cada una es cada una. Me tomo el “Mujer contra mujer” a mi manera…😛


  4. Así que esa tensión palpable y aparentemente sin motivos entre mujeres que se acaban de conocer se debe a celos? Interesante. Si es que no me canso de decirlo, por mucho que nos creamos tan evolucionados y civilizados, en el fondo somos puro instinto. Aunque también es verdad que muchas veces el instinto no está cuando más se le necesita. Besetes!


  5. Los celos están en la naturaleza animal del hombre/mujer y aprender a controlarlos es cosa de la inteligencia racional, supongo que todo es buscarse un motivo con el cual engañar a nuestro instinto más animal.

    Yo por lo general no me considero celoso, me baso más en la confianza, y en ponerme en la situación de los demás para así poder engañarlos.



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